Salir-Nos

Aunque no todo sea como mi cabeza ideó durante muchas autocharlas,  lo mas importante y esencial hoy es volver. Volver en todos los sentidos. Volver a creer. Renovar mis expectativas. Abrir los brazos y los miedos. Salir, otra vez, en busca de mi camino. 
Pensar en esta nueva oportunidad me reanima, me alegra. Es difícil neutralizar la nostalgia de dejar de esta otra vida, la constante "quietud". Esa tranquilidad que llega con una charla mirándonos a los ojos. 
Puedo decir que este tiempo de resguardo fue útil para valorar cada lugar y su forma. 
Cada lugar y su riqueza. Entendí la necesidad, a veces, de los procesos. 
¿Acaso esta búsqueda interminable de "el lugar" no será un fin en sí misma? 
Creo que el miedo es difícil de manejar, por momentos se apodera de mi ser. Y tengo miedo de ese miedo pero una vez más miro hacia atrás y compruebo: cada prueba conlleva una certeza. 
Se reafirma aprender de los ejemplos.
Tengo certeza de querer vivir y ser útil en donde me toque respirar. Ya no pensaré en morir. Mi batalla interna con el miedo tiene un gran motivo que me une a salir a buscar la vida. 
La lucha tiene sentido por las pequeñas victorias. Se trata, en todo caso, de aprender a percibir el instante. Y ser consciente que el dolor nunca es individual. La construcción de algo un poco mejor nunca es individual.
Hay una decisión concreta: llego el momento en que mi existencia cobra valor. Ese valor propio y fuerte que solo depende de mí. Es cuestión de empezar a vivirlo y que se vuelva percepción total.
El camino ya tuvo muchas batallas, vendrán otras, es tiempo de darle valor y respeto al aprendizaje.
El cuerpo lo pide, la mente se merece el respeto de empezar a valorar lo que nos pasó y abrir nuevos capítulos. Por eso sé que es momento de partir, libre sin ataduras. 
Todo nace en este desvelo y nace porque por dentro hay un amor tan inexplicable. 
Es tiempo de que despegue el dolor y llegue el valor.