Me puebla el silencio, me faltan palabras y significados para abrir este acartonado intento de seguir.
Las memorias del pasado emergen permanentemente.
Este intentar ciego creyendo que todo lo vívido es pasado.
Hay aún algunas huellas que siguen latiendo, presionando y reapareciendo.
Aparecen, se manifiestan y me vuelven  a llenar de la misma estupida ilusión irreal.
Lo que necesitás es realidad.
Lo que necesitás nadie te lo va a dar.
Tengo que caminar, pensar críticamente para avanzar.
Salir de lo emergente. Para deshacerme de lo que fui y no soy.
Busco permanentemente mi identidad, me pregunto
¿Cuando es que soy yo?
Ojalá no tuviera tanto pasado que procesar.
Ojalá estuvieras acá.
Año a año todo se vuelve difuso,
y si hace años que te extraño difusamente es porque
aún me cuesta enfrentarme a mi misma.
Con vos yo huía de mí.
Y solo vos crecías. Toda mi libido estaba allí, en vos.
La caída fue tan dolorosa,
estaba tan empobrecida mi alma.
Ya no me sostengo en vos,
pendo de un hilo conmigo misma
Por aquel hilo recorren todas las horas que pierdo en este vacío sustancial
¿Cómo recuperarme de tanto hastío que me sostiene somnolienta? 
¿Cómo desprende de lo burdo?
¿Cómo acallar la necesidad?
Es un simulacro, muchas veces necesario para mí,
es el vacío que llenamos de palabras, significados
que construyen un edificio de fantasías.
Mis fantasías y los demás.
Ecos de ilusiones irrisorias.
Tanto dolor para atravesar el camino que me comunique conmigo.
¿Cómo limpio la respiración?
¿Cómo saldré de esta banal emocionalidad?
¿Qué necesito en lo real?
¿Cuantos momentos más debo atravesar para liberarme?
¿Cómo me encuentro?
¿Y si no estoy? ¿Si no aparezco en ningún camino?

¿Cuándo soy realmente Yo?
¿Qué simulacro hago conmigo misma?

¿Realmente estoy sintiendo?
¿Por qué necesito tantas certezas?
¿Por qué no logro completarme individualmente?
¿Por qué no puedo?

Esta contención tiene un precio muy alto, el dolor se enciende de nuevo.
Necesito reservarme más.

Mi deseo de aislamiento es la contención para no mostrar mi lado angustioso.
Algunxs llegamos a esta vida para experimentar con el dolor, no podemos abrir, simplemente despejar el espacio.
Mi problema con los otros es un problema con mi Yo.
Ese Yo que cae sobre los hombros de hombres incapaces emocionalmente.

Los que aprecian el no compromiso, los que se entregan en cuotas.
¿Será que me rodea la frivolidad para que abra el espacio de dolor y transforme todo esto en banalidad?