Abrazo el absoluto.
Camino el padecimiento.
Soy artífice de "la cura".
Mis ojos se inundan cuando solo puedo ver brazos que me reciben expectantes,
"Bienvenida"
Mi sonrisa les pertenece tanto como mis lágrimas.
Este dolor al cruzar esa puerta,
encontrar en todos esos ojos a él,
 estallando y desintegrando su esencia violentamente frente a mi piel.
"¿Dónde estabas?" "No te rompas, vos también" "No lo permitas"
"Ya no te tortures, mejor bailá."
"Que tus pies hagan ruido, borremos estos pensamientos de dolor"
Seamos un viento cálido.
Seamos la sonrisa que nos fue negada.
"Necesito salir" "Te estuve buscando a vos"
Lágrimas en sus ojos, respiración agitada. Estiró su brazo y el dolor tomo el control.
¿Significante?: pulsiones de muerte me rodean, 
pasajes al acto destruyen la ternura de las miradas.
Siento frío.
Espero en silencio.
La distancia corporal y su soledad.
La crisis sobreviene, sus manos tiemblan.
Sus ojos me buscan en el absurdo.
Su voz inquieta necesita "mi escucha".
¿Terceridad?: en un mar de dudas te comparto el ser.
Camino en silencio con las imágenes en mi retina.
La desesperación de sus ojos,
sin saber qué hacer  mi calor es suficiente para saberse oída.
    ¿Ética?:"Necesitaba hablar con alguien amistoso"
"Gracias por existir"




"...hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva." 

"¿Qué es el cariño?
El verdadero cariño es tocar con respeto el alma del otro"

Florecer en sintonia, en similitud sin romper la individualidad.  
Existir en aquella respiración compartida. 
Desafiar la rutina.
Romper los esquemas perfectamente trazados para protegernos de la incertidumbre de amar.
Salir de la propia comodidad asumiendo el riesgo a la caída. 
Saber merecer para aprender a disfrutar. 
Crear un nuevo lenguaje particular. 
El lenguaje de los cuerpos que se fugan, renacen y mueren en la sensación. 
El cuerpo comienza a fusionarse en la dulzura como medio para una conexión descomunal. 
Espontáneamente el impacto emocional se transforma en risas y complicidad, 
allí puedo encontrar la verdadera libertad. 
Ser uno mismo en sintonia con el otro.
Perderse en el encuentro pasional y sentirse más fortalecida cuando comienza un nuevo día. 



Ese universo de incertidumbres parece tan laxo y débil cuando me pierdo en la expresión de sus ojos.


"Las tardes de invierno emocional pueden esperar."


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