Cuando estás solo conmigo en el ocaso del mundo el deseo es presente y circunstancia.
La vida burda se detiene un instante para observar expectante este nuevo universo onírico que creamos.
Los cuerpos se encuentran, se expresan, cada movimiento comienza y expande su belleza.
Estar con vos al borde del abismo subjetivo sin saber del tiempo y ni el espacio pero aún así destruir el vértigo.
Nombrar tu cuerpo para saber que solo quiero flotar en tus brazos.
Comienzo a danzar en tu boca y me entrego al placer.
La unión de nuestros cuerpos recubre el ambiente y ganamos una batalla al frío más crudo de todos los tiempos .
Nombrar tu cuerpo,
otra vez,
una vez más,
recorrerlo,
inmortalizarlo en los sentidos
para recurrir a vos cuando cierro mis ojos lejos del universo sin espacio ni tiempo.
Me llevo en la memoria el camino de tu espalda,
la suavidad de tu rostro,
ahora te busco en las texturas del día a día.
¿Cuantas palabras tomarán el poder de mis pensamientos?
¿Cómo saber que significa todo esto?
El suicidio subjetivo en la entrega,
la entrega como horizonte existencial.
Amarte en el surrealismo.
Amarte como única certeza y garantía de que estoy viva.
Soy mujer angustia
y me dejo llevar por las sensaciones
para perder(me)
y encontrar(te)
así reinventarme en la libertad de tu amor:
y mi cuerpo quiere tu encuentro,
y todos mis movimientos te desean.
"En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
El deseo es rey.
Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones."
A.P
Belleza contundente en cada verso, como el sol caído entre las hojas.
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