Mi mundo es pirámide. La sigilosa máscara llora sobre el ocre desierto y el verano agresivo de sal. Con mi armadura egipcia fundiéndose en su sábana araño la resina hasta un hueso estrellado y un falso sol de sangre. Mi mundo es un ciprés y un valle de Inglaterra yo remiendo mi carne que retumbó en los patios roja por la salva de Austria. Oigo a través del tambor de los muertos, que mutilados jóvenes mientras siembran sus vísceras desde un cerro de huesos gritan Eloi a los cañones. El cruce del Jordán arrasa mi sepulcro. El casquete del Ártico y la hoya del sur invaden mi jardín de casa muerta. El que me busca lejos señalando en mi boca las pajas de Asia me pierde cuando doblo por el maíz atlántico. Las mitades amigas, partidas mientras giran en redes de mareas, se enredan a las valvas y hacen crecer la barba del diablo no nacido, sangran desde mi horquilla ardiente y huelen mis talones las lenguas celestiales murmuran mientras yo me deslizo
atando la capucha de mi ángel. ¿Quién sopla la pluma de la muerte? ¿De qué gloria es el color? en la vena yo soplo esta pluma lanuda es el lomo la gloria en una laboriosa palidez. Mi arcilla ignora el pecho y mi sal no ha nacido, niño secreto, yo vago por el mar en seco, sobre el muslo a medias derrotado.
atando la capucha de mi ángel. ¿Quién sopla la pluma de la muerte? ¿De qué gloria es el color? en la vena yo soplo esta pluma lanuda es el lomo la gloria en una laboriosa palidez. Mi arcilla ignora el pecho y mi sal no ha nacido, niño secreto, yo vago por el mar en seco, sobre el muslo a medias derrotado.
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