crisis

Un psicópata arrojo sus momentos gloriosos por la ventana. Se liberó del pasado.Su perversión solo atormenta tu presente. Cuando por fin golpearon su puerta, el decidió estremecer, y correr sin sentido alguno. Fue así como un instante de sí. Tomo conciencia del ambiente, se largo en llanto. No recibió su visita. No escapo de su fantasía. Así muy bien se sentía. Sentó su delgada estructura. Medito sobre los hechos,pero siempre quería más y la violencia perpetua su infancia, su vida. Es parte de sí. Nunca podría conseguir dar su espalda aquello que integro su vida. Es una conducta aceptada por si mismo. Y muchas veces cuando escucho aquel relato, pienso que somos lo que por fin aceptamos. Nada nos modifica sin quererlo antes. A veces siento que a mi misma me modifico el ambiente y las circunstancias. La pena nos modifica.Nos transforma en los peores seres que resguardamos. Pero si aquel día el ya no quería levantar su cabeza de la almohada. Yo lo entendería. Yo lo pensaría una vez más. No valdría la pena. Porque cuando una pena nos agobia, la solución no está ni aquí ni allí.Esta en tu mente, pero tu mente no elabora respuestas. Solo consigue crear y crear más angustia. Y cuando la angustia nos agobia, solo nos queda cerrar los ojos y esperar que el futuro cercano nos rescate. Y así fue, como el pudo tomar el impulso dejando aquel silencio, sin que escape, sin que lo encierre. Saco sus prendas, tomo el impulso respiro, allí estaba en la ventana más grande que jamas sintió. Su inmensidad lo intimidaba, pero el impulso siempre pudo más. Saltó, voló, por instantes fue quien pudo librarse de su mente, es casi un buen comienzo. Comenzó con su fin en esta tierra.En su época, ya nadie podría buscarte. Ya nadie te reconocería, ahora sí muerto estas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario